España anestesiada


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La opinión de que hemos llegado al límite de lo tolerable, o que el estado en el que nos hayamos puede vehicular un estallido social, son manifestaciones que suele acompañar a las malas noticias y a los escándalos políticos, que tanto nos alejan de nuestros gobernantes y de la asfixiante catéter a política.

Sin embargo, el hastío generalizado ha empezado a pasar de las palabras a los hechos comenzando a aupar  al poder a alternativas ciertamente peligrosas que proponen curar las injusticias y los abusos que la gente corriente soportamos a diario, con el delirante Bálsamo de Fierabrás.

En tiempos pasados, la fuerza de las masas hacían acto de presencia, y España siempre fué tierra de grandes revueltas populares, particularmente en el s.XIX y principios del siglo pasado.

¿Qué nos ha pasado, es que no somos los mismos españoles de siempre?

¿Será porque en los s.XIX y XX se concentraron en un periodo de tiempo corto los grandes cambios políticos, sociales, demográficos y tecnológicos, y que la suma de todos ellos acabaron revolucionando los ánimos de las masas?

Por más que ahora haya dispongamos de grandes avances tecnológicos no son tan poderosos como para movilizar a nuestra sociedad con el mismo empuje que lo hicieran los periódicos, la radio o el telégrafo de aquella época, más bien al contrario, parece que los grandes cambios tecnológicos más bien han conseguido atomizarnos a los españoles, ayudados por la implantación del estado del bienestar, que parece habernos anestesiado también a semejanza de lo devenido en otros países desarrollados.

Desde luego que hay un descomunal descontento social, pero pasar del descontento a la rebelión es otra cosa, y la estructura partitocrática dominada por algunos partidos políticos -especialmente por los grandes partidos que se alternan en el poder- dificultan cualquier solución a las reivindicaciones ciudadanas; aunque hayan aparecido en la escena política algunos partidos y plataformas inspirados en la revuelta callejera, que no dejan de ser una mala pesadilla de un sueño de verano sin mayor recorrido en el futuro.

Partitocracia que solo se puede atajar fortaleciendo a la sociedad civil, con ciudadanos formados y mejor informados, dotados de un gran sentido de responsabilidad. Es cierto que es difícil propiciar un clima oportuno para que se produzca un cambio importante debido a nuestra anestesia en base a un neo-pensamiento de sentido único muy bien gestionado en su difusión, fundamentado en anti-valores que desmovilizan a la gente: telebasura, epicureísmo, deporte, hedonismo, ideología de género, consumismo irresponsable; que hace que la aspiración de la mayor parte de la gente sea el disfrutar de cuanto pueda y de la mejor forma posible dejando de lado ambiciones trascendentales. Sociedad que abandonada al conformismo y absorbida por estas realidades, es incapaz de manifestarse en una movilización que mejore las estructuras políticas.

El español medio actual nada tiene ya en común con nuestros recientes antepasados de carácter exaltado, -aquellos que plantaron cara a la invasión napoleónica- en la actualidad, el español de estos tiempos es un ser sosegado que no pide demasiado, acepta lo que tiene y trata de disfrutar lo mejor que pueda.

Los partidos solo se diferencian por el papel que cada uno atribuye al Estado en materia económica, unos quieren mayor intervención estatal y otros menos. Ya no existen grandes diferencias entre ideologías de izquierda o derecha; es más, los grandes partidos nacionales muestran una imagen moderada declarándose, timidamente, de centro con ligera inclinación a uno u otro lado.

Y como en estos años de crisis no hay gran margen de maniobra para hacer políticas directas y eficaces con resultados a corto plazo que sean visibles, la derecha se mantiene inmóvil con tibias decisiones mientras que la izquierda en su búsqueda por diferenciarse, recurre a ideologías de género, ecologismo, hace suyo los predicados gay y refuerza su hostilidad hacia la Iglesia, y hacia el concepto de familia tradicional.

Es decir, asume predicados que crean un estilo de vida alternativo al tradicional sin pensar el daño que causan a la estructura social creando una opinión camino del pensamiento único que hará que se resientan las creencias de los ciudadanos. Neo-ideología, que aún siendo revolucionaria en su contenido, es incapaza de movilizar masas. Si acaso, anestesiar.

Ahora ya no quedan ideologías nuevas que puedan actuar como palancas de la sociedad en España, si cabe, se ha impuesto el “buenismo”, que no es otra cosa que asumir lo políticamente correcto; “buenismo” que no persigue iniciar grandes revueltas, sino lo contrario.

Al final, la política meliflua que padecemos hace que nos conduzca a una muerte segura “por éxito”, porque la partitocracia que nos gobierna, más allá de puntuales campañas de crítica al oponente o “ataques” verbales que no dejan de ser una mera pose, sabe bien que mientras la Ley electoral siga siendo la que es, todo cambiará para quedarse todo como está. Desde luego que las listas abiertas acortarían las distancias entre votante y elegido, además de aumentar el pluralismo político, pero los grandes partidos nacionales saben que perderían fuerza, y por tanto el representante parlamentario está más pendiente de quien le coloca en las listas, que del ciudadano que le vota.

 

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2 comentarios en “España anestesiada

  1. Buen artículo, aunque en mi opinión ya no hay partitocracia sino modelos económicos y reformas impuestas por la UE, una UE que cada vez exige más y aporta menos, donde los mercados fluctúan a gusto del lobby económico. Nos gobierna Alemania, país que enmascara sus miserias exaltando las ajenas, muy humano esto último. El euro hoy día es un gran lastre, condenado al fracaso.

    No puede existir revuelta social sin concienciación, y a día de hoy tanto el modelo económico como la ideología personal es la del individualismo puro y duro.

    @animalsandfit

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    • Creo que padecemos una partitocracia de libro, que no es otra cosa que el domino del bipartidismo político, donde como sostiene Gustavo Bueno:”La partitocracia constituye una deformación sistemática de la democracia. Cada partido tiene sistemáticamente que atacar al otro”.

      No solo padecemos el control de nuestros gobernantes por parte de Lobbys económicos, también otros enlazados con los primeros con enormes recursos cuya misión es influir en cambios desvertabradores: Institucón Brookins, Out on the Srteet (o Lobby de Wall Street), RAND, Trilateral, ONU, Rockefeller Found, Bilderberg, Foro Económico Mundial,… que van marcado las líneas de pensamiento único que ejecutan fielmente nuestros gobiernos.

      Hablas del protagonismo alemán, es cierto. Pienso que maás que una Bundesrepublik se va asemejando màs a un Reich (por Imperio), y espero que no sea un IV Reich, aunque da que pensar la leyenda al dorso de sus billetes de 5 euros: Arbeit Macht Frei. Uf..!

      Y que sobre que impera el “individualismo puro y duro”, y añadiría que tremendamente egoísta, es exactamente de lo que se trata, de romper la solidaridad (para eso con Ong’s y algun reality show sensibilero ya es suficiente para crear “engañadas” conciencias) y quebrar la unión y la acción.

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