Autoridades del pueblo alemán donde se construyeron los hornos de Auswitz, comparan a los seres exterminados con panecillos


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J.A.Topf & Söhne, era una próspera empresa familiar fundada en 1848 en la pequeña localidad de Erfurt, en el este de Alemania, que construía variedad de equipos que horneaban pan diariamente o cocían los ladrillos que irían formando el paisaje urbano alemán.

Los hermanos Ludwig y Ernst-Wolfgang Topf dirigían la herencia familiar desde 1935. Eran del tipo de alemanes corrientes que veían con distancia los cambios producidos por el nacionalsocialismo; no eran nazis, no eran antisemitas, no estaban implicados en la política de la época. Como casi la totalidad del país.

Casi ni eran conscientes de los acontecimientos que les sobrevendrían a partir de 1941 cuando las autoridades impulsan la aplicación de una solución definitva -la Endlösung– al problema judío. El azar quiso que la empresa familiar estuviese situada a escasos veinte kilometros de la vecina localidad de Ettersberg y que esta albergara el pionero campo de concentración de Buchenwald; por lo que por su proximidad les fueron requeridos sus competencias profesionales. Ahí comienza la lóbrega historia de esta familia.

Se le pide a J.A.Topf & Söhne unos equipos a finales de 1939 para incinerar a las víctimas de la primera muerte masiva que se produce en Buchenwald a causa de una epidemia que la SS no pudo o supo controlar. J.A.Topf & Söhne responde enviando sus primeros hornos crematorios móviles.

Al excelente resultado de estos crematorios, y la satisfacción que produjo en la SS, hizo que enseguida aumentasen los pedidos especiales para el propio campo deBuchenwald, y para Dachau, Mauthausen, Gusen y finalmente, Auschwitz.

Si hasta el momento el volumen de negocio representaba poco más del uno por ciento de J.A.Topf & Söhne, en los siguientes tres años los hornos “especiales” multiplicarían por treinta su facturación.

La imagen técnica de este negocio correría a cargo de un ambicioso ingeniero de la empresa, Kurt Prüfer (1891-1952), miembro poco activo del Partido, con buen vivir que se embolsaba, sobre su sueldo, el dos por ciento de comisión por las ventas de su “departamento de construcción de hornos especiales” -creado en 1941- que fué la sección más rentable de la empresa. En febrero de 1942, Prüfer amenazó con abandonar J.A.Topf & Söhne porque consideraba que ganaba poco dinero. Fue convencido para que continuase mediante un jugoso aumento de sueldo.

Imagen  Kurt Prüfer era experto en tratamiento de cadáveres en base a su experiencia en la incineración de basura y de animales, cocción en las fábricas de ladrillos y cerámica y también en panificación. Introdujo medidas de eficiencia al recomendar a la dirección de la SS emplear el calor de los crematorios para acelerar la eficacia del gas tóxico, Prüfer sostenía que elevando la temperatura de las cámaras de exterminio a veintiseis grados la muerte se aceleraría; también aseguró que el funcionamiento permanente de los hornos evitaría grietas en los muros y remató su pericia haciendo que los cadáveres retroalimentaran el fuego. La SS aplicó la idea de inmediato. Prüfer había inventado una versión amarga de la combustión de ciclo combinado.

Mientras, en el día a día, en J.A.Topf & Söhne se trabajaba con normalidad. Los empleados manejaban términos como “sótanos de gas” o “baños para actividades especiales“, los hornos eran “equipos sanitarios” y los operarios de la fábrica construían hornos eficientes y probaban la eficacia de sus productos en los mismos campos de concentración. Los diseñadores proyectaban con orgullo los adelantos técnicos en sus tableros de dibujo, que irónicamente eran de la marca Isis, nombre del dios egipcio que protegía a aquellos que inventaban algo útil para la humanidad

ImagenA la postre, toda una organización fabril y comercial afectada por esa amnesia generalizada que asolaba la Alemania de la época, nadie sabía nada, nadie vió ni oyó nada.

La sorpresa sobrevendría cuando un solo documento como esta carta enviada por J.A.Topf & Söhne el 08.09.1942y recibida en la oficina de Adolf Eichmann proponiendo soluciones eficientes para acelerar las cremaciones de cuerpos en Auswitz, demuestra sin fisuras el conocimiento y el uso que se iba a dar a sus productos. En la carta se ve y se lee con claridad un sello de color rojo que dice: Sonderakten o Archivo especial. Y en el subrayado -en la parte superior- inmediatamente debajo del también subrayado Krematorium-Auswitz.; se lee:

Vertraulich! Geheim!

Confidencial! Secreto!

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Claro que propietarios, secretarias, ingenieros y hasta los operarios de J.A.Topf & Söhne sabían que contribuían a dar el último toque al exterminio de judíos, comunistas, gitanos, homosexuales y otras personas que no cabían en la sociedad nazi. Claro que mentían a sabiendas cuando aseguraban que sus productos se destinaban a la higiene de los campos ante el peligro de que se generaran epidemias.

Si les motivaba la entrega abnegada, la rutina o el desafío tecnológico, es una incógnita; lo que es evidente que no fue el temor a represalias por negarse a colaborar, porque es claro y manifiesto que toda la organización J.A.Topf & Söhne se empeñó en la labor con entusiamo y esmero.

La guinda del tratamiento que parte de los actuales alemanes da a su historia, la pone la Alcaldía de Erfurt, que hasta hace poco, se negaba a hacer una -cien veces solicitada- exposición sobre la historia de J.A.Topf & Söhne, manifestando que el papel de estos empresarios locales durante el nazismo no había sido determinate, y argumentando con poco sentido de la oportunidad que:

“Tampoco se hace una exposición sobre cada panadero que entregaba panecillos”.

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Miembros de la SS-Zentralbauleitung (Central de Construcción SS) al mando de Walter Dejaco (tercero por la derecha), posando a principios de 1943 en Auschwitz. El planificador Karl Bischoff (primera fila, cuarto desde la derecha) y el arquitecto jefe Fritz Ertl (segunda fila, cuarto desde la izquierda)

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2 comentarios en “Autoridades del pueblo alemán donde se construyeron los hornos de Auswitz, comparan a los seres exterminados con panecillos

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