Error de concepto en el origen daltónico de la bandera republicana


El resultado de las elecciones municipales del 13 de abril de 1931 no dió la victoria a los partidos republicanos, aunque ganasen en las principales ciudades.

Bandera nacional decretada por el Gobierno Provisional de la República, del 27 de abril de 1931

Bandera nacional decretada por el Gobierno Provisional de la República, del 27 de abril de 1931

A excepción de los cinco años que duró el régimen de la Segunda República en todo el país, la rojigualda ha sido la única enseña nacional, considerada como tal, que han tenido los españoles. La bandera de la Segunda República también habría sido roja y amarilla, si se hubiese acertado a representar correctamente en ella el color del pendón de Castilla, el rojo carmesí. Correctamente representado en la bandera y en el blasón de la actual Comunidad de castilla y León. (Ver en http://goo.gl/tbZpCq)

Si la actual bandera española, la misma que la anterior a la Segunda República, tiene sus franjas superior e inferior de color rojo carmesí, la enseña de la Segunda República no debió alterar el color de esa franja inferior, pues coincidía con el castellano. Los republicanos creyeron erróneamente que los colores de la enseña nacional representaban a la corona de Aragón, y pensaron que introduciendo el color morado en la enseña representarían así a Castilla.

 

Bandera nacional adoptada por Isabel II en 1843, y Pabellón nacional desde 1785.

Bandera nacional adoptada por Isabel II en 1843, y Pabellón nacional desde 1785.

La primera enseña nacional

Con la llegada de los borbones al trono español, la tradicional cruz de Borgoña roja sobre fondo blanco fue sustituida por un paño blanco con el escudo de armas de la recién llegada casa real. La enseña no se distinguía bien en alta mar de las que ondeaban en los barcos de otras naciones donde también reinaba la casa de Borbón, de manera que Carlos III convocó un concurso para cambiar la bandera que representaba a España en el mar.

De las doce propuestas que le presento al Rey su secretario de Estado y del Despacho Universal de la Marina, Frey Antonio Valdés y Fernández Bazán, Carlos III escogió dos para que ondeasen en los buques de guerra y mercantes. La actual bandera española es la misma que la elegida por el monarca en el Real decreto de 28 de mayo de 1785 para los buques de guerra.

Posteriormente, reinando Isabel II, la bandera rojigualda pasaría a ser de uso oficial por todas las unidades militares españolas. La Nación necesitaba una bandera en tierra. En adelante, hasta la llegada de la Segunda República, los colores de la bandera española serían el rojo y el amarillo.

Una nueva bandera

Con la caída de la monarquía el 14 de abril de 1931 se hizo oficial la bandera tricolor que usaban los casinos republicanos. El decdreto de aprobación de 27 de abril de 1931 interpretaba erroneamente los colores de la anterior enseña nacional, afirmando que representaban a la Corona de Aragón, y establecía la inclusión de Castilla como corazón del nuevo régimen a través de la nueva franja morada. «Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España», decía el decreto.

El origen de la franja morada

El Pacto de San Sebastián, que reunió el 17 de agosto de 1930 al movimiento republicano español, tomará de los Hijos de Padilla del Trienio liberal el color morado de la banda que utilizaban como símbolo; algunos batallones del Ejército en Castilla ataban a sus banderas o estandartes corbatas o cintas moradas.

Pero, si en la Primera república se habían mantenido los colores de la única bandera que había conocido España, el rojo y el amarillo, ¿por qué los republicanos la cambian con la llegada de la Segunda? Dos pueden ser las razones: la ruptura con todo régimen anterior -incluido el de la Primera República-, y la necesidad de reflejar en la bandera el «nervio» castellano de la nueva República.

Los viejos republicanos de la I República estaban muy denostados por los nuevos. Los que no murieron en la mayor de las miserias, fueron posibilistas, como Emilio Castelar, que estaba en las Cortes de la Restauración monárquica. Por otra parte, la inclusión de la franja morada también pudo deberse a que a los republicanos les faltaba la representación de Castilla en la bandera. Desde el 98, la reivindicación de Castilla como corazón de la regeneración española es muy importante. Los primeros republicanos de la Segunda República son muy españolistas, evocan mucho la España invertebrada de Ortega, aunque después no le hagan ni caso. El nexo de unión de la Nación es Castilla.

La tricolor, hoy

Con el tiempo se popularizaría el uso del color violeta o púrpura en la franja inferior de las banderas republicanas. ¿Se trata sólo de un error de representación del “nervio” castellano de la Segunda República? La idea republicana actual no tiene nada que ver con Castilla.

Puede que a los republicanos de hoy, sencillamente, les importe muy poco el significado de la bandera republicana que recogía el decreto de aprobación, por el Gobierno Provisional de la República, de la nueva enseña de 27 de abril de 1931, que lo expresó de esta forma:

El alzamiento nacional contra la tiranía, victorioso desde el 14 de abril, ha enarbolado una enseña investida por el sentir del pueblo con la doble representación de una esperanza de libertad y de su triunfo irrevocable. Durante más de medio siglo la enseña tricolor ha designado la idea de la emancipación española mediante la República. En pocas horas, el pueblo libre, que al tomar las riendas de su propio gobierno proclamaba pacíficamente el nuevo régimen, izó por todo el territorio aquella bandera, manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la soberanía. Una era comienza en la vida española. Es justo, es necesario, que otros emblemas declaren y publiquen perpetuamente a nuestros ojos la renovación del Estado. El Gobierno provisional acoge la espontánea demostración de la voluntad popular, que ya no es deseo, sino hecho consumado, y la sanciona. En todos los edificios públicos ondea la bandera tricolor. La han saludado las fuerzas de mar y tierra de la República; ha recibido de ellas los honores pertenecientes al jirón de la Patria…”

Como publicó Alfonso Ussía, en La Razón, 28 de Mayo de 2.004:

El mayor homenaje de respeto que puede recibir la bandera tricolor de la Segunda República es la memoria histórica. Fue, pasó y perdió su significado, probablemente por ser consecuencia de una invención chapucera y oportunista. No cabe duda de que algunos partidos políticos y sus lamentables dirigentes la seguirán humillando y manipulando sin sentido. España es una vieja nación sólo odiada por algunos españoles. Incluso en sus años de vigencia, la bandera republicana, símbolo oficial de España, se vio relegada y postergada en beneficio de la bandera roja. Para entender a una parte de la Izquierda española hay que recordar su más famoso grito de exaltación patriótica en aquellos tiempos terribles: ¡Viva Rusia!

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