La Masacre de Tian’anmen vista 25 años después.


 El hombre del tanque de Tiananmen Copyright © 1989 Jeff Widener / Associated Press

El hombre del tanque de Tiananmen Copyright © 1989 Jeff Widener / Associated Press

Hoy se cumple el vigésimo quinto aniversario de Lamasacre de Tian’anmen, un año más un acontecimiento histórico invisible en la prensa china, y al día de hoy todavía son un tabú político en China, y el simple hecho de hablar de ello sigue siendo muy arriesgado en el paradigma comunista.

 

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¿”Masacre de Tian’anmen”?

En Occidente, todo el mundo conoce las manifestaciones estudiantiles y su desenlace bajo el nombre de “la masacre de Tian’anmen. Pocos dudan de que existió una masacre indiscriminada en la noche del 3 de junio de 1989: los tanques entraron en Pekín arrasando con todo y disparando contra las multitudes que se interponían en su camino.

En su libro Red China Blues, Jan Wong describe como varias personas murieron en el interior de sus casas debido a balas perdidas, lo que muestra un despliegue militar sin contemplaciones con la población civil. La matanza continuó al día siguiente en los alrededores de Tian’anmen, a plena luz del día. Jan Wong, desde la ventana de su hotel, hablaba de ráfagas de metralleta hasta bien entrada la tarde del 4 de junio, donde eran asesinados niños, jóvenes en bicicleta y cualquiera que pasara por allí.

Nadie puede dar una cifra fiable de cuantas personas perdieron la vida durante esa noche y los días siguientes en los hubo víctimas en otras ciudades chinas, auqnue las referencia y los números suelen hablar sólo de Pekín. Nicholas D. Krystof, quien realizó una investigación en unos veinte hospitales de la ciudad, ofreció a los pocos días la cifra de entre 400 y 800 víctimas y 8.000 heridos (recibió numerosas críticas ya que muchos hablaban de 10.000 en esos momentos). La desclasificación de informes soviéticos habla de 3.000 fallecidos.

Sin embargo, la masacre NO sucedió en la Plaza de Tian’anmen. La sangre llenó las calles con la entrada del ejército a la ciudad especialmente en el puente Muxidi-, la avenida de Chang´An y otras zonas aledañas a la plaza. Cuando el ejército llegó hasta la Plaza, donde unos 2.000 manifestantes seguían atrincherados, se produjo una breve negociación con Hou Dejian, un cantante taiwanés que había apoyado a los estudiantes. Tras una votación improvisada, los manifestantes abandonaron la plaza pacíficamente.

Juan Restrepo, el enviado especial de TVE (la única cadena de televisión que estuvo en la plaza hasta el final) relató los acontecimientos:

“Fui testigo de un desalojo casi ordenado, con menos violencia de la que se ha dicho en repetidas ocasiones. Desde luego hubo violencia aquella noche, y murió mucha gente, pero ocurrió fuera de la plaza”.

Todo esto NO pasó en un día.

Por muchas noticias que uno pueda leer en la prensa, y por el énfasis en el 4 de junio, más de uno podría pensar que la represión militar sucedió de la noche a la mañana. Lo cierto es que las manifestaciones estudiantiles fueron un fenómeno social complejo, que tuvo muchas direcciones y vertientes durante los 50 días que duró. Sus antecedentes pueden remontarse a finales de 1986 y principios de 1987, cuando las manifestaciones estudiantiles ya se habían producido por todo el país.

Las manifestaciones de 1989 comenzaron el 15 de abril, siete días después de la muerte de Hu Yaobang, un político reformista que había sido apartado del Gobierno en 1987 por sus ideas liberales y democratizadoras.

5050754-3x2-940x627¿Eran manifestaciones a favor de la democracia?

Sí, pero no sólo eso. Las manifestaciones comenzaron pidiendo la rehabilitación de Hu Yaobang, acabar con la corrupción y dar más libertades a los ciudadanos (entre ellas poder elegir a sus propios representantes en la universidad). Otras de las quejas principales era sobre la situación económica del país, con una inflación disparada y el desmantelamiento del sistema socialista. Todo esto se mezclaba con los abusos de poder por parte de los líderes políticos y por las diferencias entre ricos y pobres.

Sobre todo durante las primeras semanas, los estudiantes se mantuvieron dentro de las líneas del Partido y de lo admisible por el Gobierno. Se hablaba de reformas; más becas para los estudiantes, hacer públicos los ingresos de los políticos y permitir sindicatos libres, pero no había críticas directas contra el sistema. La banda sonora de las manifestaciones en las primeras semanas -y hasta el final- fue “La Internacional”.

Con el tiempo, sobre todo tras el editorial del 26 de abril, de Renmin ribao, calificando las manifestaciones de “disturbios” (dongluan, 动乱) y tras la indiferencia del Gobierno ante las huelgas de hambre, los estudiantes se fueron radicalizando. Al final, una parte de las manifestaciones se convirtieron claramente en un movimiento contra el Partido Comunista.

El componente democrático fue importante desde el principio hasta el final, aunque muchos en China lo intenten minimizar y casi todos en Occidente lo conviertan en el único factor a tener en cuenta, olvidándose de todo lo demás. Desde el principio del movimiento, los estudiantes reivindicaron el derecho a tener un sindicato universitario propio e independiente, y hablaban de “democratizar la universidad”. Algunas de las primeras pancartas ya defendían “una prensa libre” y el “respeto a los derechos humanos”. En los primeros días, un manifestante expresaba en el centro de la Plaza de Tian’anmen los motivos que le habían llevado hasta allí y la conexión con Hu:

“El camarada Hu Yaobang ha fallecido. Fue un gobernante incorruptible. No tenía cuentas de banco en el extranjero. Sus hijos no ascendieron posiciones porque su padre fuera el Jefe del Partido Comunista. Ayer hablábamos sobre minzhu (民主), democracia. ¿Qué es minzhu? Min significa “pueblo”. Zhu significa “estar al cargo”, “mandar”. Nosotros queremos mandar”.

Los manifestantes entendían la democracia de esta forma -básicamente querían hablar, querían reformas, querían más libertad-, aunque nadie planteó directamente una democracia parlamentaria al estilo occidental.

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¿Eran los manifestantes unos héroes?

Muchos sí, pero no todos. En un acontecimiento de estas características, muchos periodistas occidentales se dejaron llevar por la emoción del momento. Para los medios occidentales la historia era perfecta: un grupo de estudiantes universitarios (sin ninguna organización detrás) se lanzaba en una batalla a favor de la democracia y contra el Partido Comunista. Esto llevó a cierta idealización de los estudiantes que en ocasiones no permite comprender toda la historia.

Dentro de los principales líderes, muchos de ellos -como Wang Dan o Wu´er Kaixin-, eran personas con dos dedos de frente que estaban dispuestos a volver a la universidad si el Gobierno cumplía parte de sus promesas. Intentaron organizar las masas incontrolables de la mejor forma posible, calmando los ánimos cuando era necesario.

Los conflictos e incoherencias fueron comunes entre los manifestantes. John Promphet, un periodista que trabajaba para Associated Press, escribía que “el sindicato de estudiantes estaba organizado de una forma deprimentemente parecida a la del Partido Comunista, configurado bajo líneas leninistas con un Politburó y un Comité Central”. Los estudiantes no siempre predicaron con el ejemplo y algunos de ellos convirtieron la Plaza de Tian’anmen en una nueva dictadura en la que ellos eran los nuevos Mao.

De entre todos los casos destaca el de Chai Ling, la más radical y exaltada de todos los líderes estudiantiles.Fue siempre la más reacia a negociar con el Gobierno, la que afirmó que en caso necesario habría que quemarse vivos en la plaza y quien dijo en declaraciones al periodista estadounidense Philip Cunningham que “lo que de verdad estaban buscando era un baño de sangre”. Esta chica, que conseguía influir en las multitudes micrófono en mano, se encargó siempre de arrastrar al grupo hacia posiciones extremistas que casi siempre perjudicaron a los estudiantes.

 

¿Estaba el Partido Comunista contra los manifestantes?

Muchos sí, pero no todos.En su libro Made in China, Manel Ollé cita investigaciones internas para ofrecer los siguientes datos:

“En las manifestaciones y demostraciones producidas entre el 4 y el 19 de mayo [participaron] más de un millón y medio de personas. Más de 10.000 eran cuadros del Partido”.

Muchos periodistas de los medios de comunicación estatales se presentaban después del trabajo en las concentraciones de la Plaza de Tian’anmen, todavía con sus insignias de la agencia Xinhua. Éstos son sólo dos ejemplos de como muchos dentro del Partido apoyaban las reivindicaciones de los manifestantes.

Dentro del Gobierno, los estudiantes contaron con el apoyo de Zhao Ziyang, Hu Qili, Li Ruihuan, Qiao Shi o Wen Jiabao, que maniobraban para buscar una solución dialogada al conflicto. En el Gobierno se estaba librando una batalla entre aquellos dispuestos a más reformas y aquellos inmovilistas (encabezados por Li Peng), quienes defendían acabar a toda costa con las manifestaciones. Éste fue también el motivo de que durante esos 50 días el Gobierno mandara mensajes contradictorios de diálogo y de repulsa. Al final, el que decidió la batalla entre reformistas y conservadores fue Deng Xiaoping.

Al principio de las manifestaciones, tanto en el lado del Gobierno como en el de los estudiantes existía cierta moderación. Con el paso de las semanas, en los dos bandos se impusieron los más radicales.

 

¿Fue un movimiento sólo de estudiantes y sólo en Pekín?

No. Los universitarios se convirtieron en los portavoces del descontento de muchos otros sectores de la sociedad urbana: trabajadores, periodistas, intelectuales (el astrofísico Fang Lizhi, Liu Xiaobo, la escritora Dai Qing, el cantante Hou Dejian, Cui Jian…), enfermeros e incluso miembros del Partido. El 17 y el 18 de mayo, los manifestantes llegaban al millón de personas. Una gran parte de la ciudad se volcó con los estudiantes, que recibían donaciones -muchas de ellas desde Hong-Kong y Taiwán-, comida y apoyo por parte de los ciudadanos. El movimiento se extendió a varias decenas de ciudades chinas y a cientos de universidades y centros de trabajo. Todos los días, miles de personas acudían desde todo el país hasta la capital china para unirse al movimiento.

La actitud de los estudiantes incluso conmocionó a los soldados del ejército, que durante varios días fueron incapaces de entrar en Pekín debido a las masas que se imponían en su camino y a su simpatía por los manifestantes. Muchos de los soldados que entraron el 3 de junio por la noche en la ciudad habían sido movilizados desde otras provincias para asegurarse de que no habría ninguna condescendencia con los manifestantes.

Las manifestaciones, sin embargo, no consiguieron prender en el campo (por aquel entonces un 75% de la población), donde muchos estaban más conformes con la situación económica y veían con escepticismo las demandas de los universitarios. Fue un movimiento básicamente urbano.

 

¿Los jóvenes chinos de hoy no saben nada de la masacre?

Todo el mundo conoce los altercados de Tiananmen. Cada uno tiene sus ideas, pero casi todo el mundo está de acuerdo en que el Gobierno actuó mal, aunque los estudiantes también.

La principal fuente de información de los jóvenes chinos es el documental de más de tres horas “The Gate of Heavenly Peace” (天安门, 1995), que muchos se pasan de mano en mano o incluso se han descargado de los fórums de Internet de la Universidad. Es gracias a esta película (con numerosos puntos de vista y entrevistas con los principales protagonistas), como los jóvenes chinos conocen a Wang Dan, Wu´er Kexi, Chai Ling o Feng Congde.

Por supuesto, hay una gran mayoría de ciudadanos que no le dan demasiada importancia al tema. Los jóvenes están demasiado ocupados estudiando y preparándose para ganar dinero, en una sociedad muy pragmática donde 1989 parece que sucedió hace dos siglos. Tiananmen es algo de lo que no se habla en los medios, pero que la gente en general conoce (incluidos los jóvenes).

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El hombre del tanque (The Tank Man)

La famosa foto de un hombre enfrentándose a una fila de tanques se ha convertido en el símbolo de las manifestaciones estudiantiles en Occidente. Sin duda, la imagen tiene la fuerza de condensar en un instante la lucha de las palabras contra las armas, el pueblo contra el ejército. Sin embargo, viendo el vídeo completo, lo cierto es que lo que pasó con este hombre fue una excepción: al contrario de lo que había sucedido la noche anterior, el tanque esquiva a este ciudadano, gira hacia la derecha y se detiene. En esa escena, los soldados muestran un respeto por la vida de los civiles que en general no tuvieron durante el 3 y el 4 de junio. La propaganda china la utilizó precisamente para mostrar lo bien que se había comportado su ejército.

 

Fuentes

► The Gate of Heavenly Peace, probablemente el mejor documental hecho sobre el tema. En su página web puedes acceder a muchas otras fuentes. Lo puedes ver en Youtube.

Made in China, Manel Ollé.

Chinese Lessons, Joseph Pomfret.

►Nicholas D. Krystof: Answering Your China Questions

► Sobre la labor de los medios de comunicación: John Mathews, The Myth of Tiananmen and the Price of a Passive Press / Extracto de Black Hands of Beijing: Lives of Defiance in China´s Democracy Movemenent / China Coverage – Strong on What, Weak on Why? / Turmoil at Tiananmen: A Study of U.S. Press Coverage of the Beijing Spring of 1989

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