Twitter y la comunicación política


Imagen

Twitter no es una red social sino una herramienta de comunicación. Twitter es como la electricidad, uno puede utilizarlo como quiera. Todo el mundo lo emplea: las celebrities, las personas anónimas; y por todo tipo de razones: médicas, educativas, personales y políticas también. Twitter favorece la democracia directa. Es una revolución social y cultural que acerca a los ciudadanos al poder“, ha llegado a decir Jack Dorsey, uno de los principales defensores de las bondades de Twitter y además… su creador en 2006.

Son muchos los políticos que han encontrado en esta red de microblogging una plataforma para la comunicación más o menos directa con el ciudadano (Bien). Y muchos son también los que lo utilizan cada cuatro años como un mero canal de difusión de eslóganes que se desconecta tras las elecciones (Mal).

Barack Obama es el político estrella en Twitter: tiene más de 40 millones de seguidores, es autor del tuit más retuiteado de la historia (Four more years escribió la noche de su segunda victoria electoral), utiliza la red para presionar directamente a sus rivales republicanos para evitar el abismo fiscal… Toda una estrella y uno de los responsables de que se haya puesto de moda la llamada twitdiplomacia. Todo lo que toca Obama parece erigirse en una manifestación de la excelencia en la comunicación política -al menos para los profanos en la materia, gracias a la gran bola de nieve que alimentan los medios de comunicación- y, con ello, Twitter es considerado por muchos como una herramienta ya ineludible y con propiedades casi mágicas para el poder político.

Cuánto más consigue el movimiento transmitir su mensaje en las redes de comunicación, mayor es la conciencia ciudadana (…) La batalla definitiva por el cambio social se decide en las mentes de las personas y en este sentido los movimientos sociales en red han experimentado un gran avance (M. Castells)

 

Porqué políticos, gobiernos y movimientos sociales deben estar en Twitter.

La respuesta es sencilla: políticos y gobiernos a través de esta red pueden compartir, conversar, escuchar, reducir el tiempo de espera y crear una relación más directa con el ciudadano; a través de estos nuevos medios de comunicación 2.0 personas y partidos tienen en sus manos la posibilidad y el poder de informar e influir. El nuevo grito de guerra en la comunicación es escuchar, mantener una actitud 2.0 capaz de interesarse por las conversaciones de los electores. Si los votantes piensan que el político no escucha, está hundido.

Roberto Rodríguez, director de Grupo Amma, y Daniel Ureña, socio director de MAS Consulting, publicaron hace unos meses el informe Diez razones para el uso de Twitter como herramienta en la comunicación política y electoral. Un decálogo de motivos que se resume en que Twitter aporta, todavía, imagen de modernidad; permite la conversación con el ciudadano; los usuarios son ‘líderes de opinión‘ en sus entornos; es una herramienta de comunicación interna y genera continuidad; es ya el medio más pegado a la actualidad; es fuente de información para periodistas y una vía para mejorar la relación con ellos; ayuda los políticos a pensar y hablar en forma de titulares y así ser mejor portavoces; humaniza a los políticos y aumenta la empatía hacia ellos; es un termómetro social; y su uso puede ser útil en campaña aunque esté por ver si ayuda a ganar las elecciones.

Luis Arroyo, también consultor político, replicó en su blog personal al decálogo de Rodríguez y Ureña con Diez razones por las que Twitter no sirve para (casi) nada en política, y unos días después completó la respuesta con Otras ocho razones por las que Twitter no sirve para (casi) nada en política. “Twitter es un entretenido divertimento, pero no sirve en realidad para mucho en la comunicación de candidatos y gobiernos con el público“, resume Arroyo. El consultor justifica su escepticismo, entre otros aspectos, en la imposibilidad de conversar con los seguidores si son muchos (¿puede hacerlo Obama con 40 millones de followers?) y al final el proceso sigue siendo unidireccional; en que Twitter sirve para compartir información pero no para movilizar, por lo que miles de tuits tienen menos efecto que un acción en el mundo real; en que Twitter tiene resonancia real solo cuando su contenido accede a los medios de comunicación tradicionales; en que los que siguen a un político ya están convencidos, a su favor o en su contra, pero convencidos previamente; en que tener una cuenta en Twitter no implica que se esté todo el día atendiéndola; en que, a pesar de su éxito popular, la inmensa mayoría de la población aún no está ahí…

Entre ciberutópicos y ciberescépticos aún existe un punto medio que reconoce las virtudes de las redes sociales para la participación y la expresión de ideas políticas pero que desconfía de dar por seguro que vayan a remover los cimientos del sistema de forma de definitiva. Si ninguna otra tecnología ha revolucionado de cabo a rabo la política ni ha llevado la democracia a todos los rincones del planeta, ¿por qué iba a hacerlo internet? Pero, si los ciudadanos no se valen de las redes sociales u otras nuevas tecnologías, también las que estén por llegar, para canalizar su indignación y sus ansias de cambio, ¿solo queda conformarnos?

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s