Hoy se acató la Constitución por algunos eurodiputados con una vieja fórmula de los terroristas de Herri Batasuna.


Viñeta de Manuel Summers publicada en ABC en julio de 1987.

Viñeta de Manuel Summers publicada en ABC en julio de 1987.

13/06/2014

.

Acabamos de asistir, de nuevo, al bochornoso espectáculo en el Congreso con motivo del acto de actamiento a la Constitución, los hay bobos de nacimiento (que no bobos para trincar privilegios) que desempolvan la vieja fórmula terrorista de los años ochenta que utilizaba aquello del “por imperativo legal”.

Y esto no es solo cuestión de si el voto es más o menos elegante, o espectacular. Es curioso, y a la vez preocupante, que algunas de las categorías clave del Derecho civil, parezcan no aplicarse al Derecho político o en general, al Derecho público. Pero ¿qué es esto de que juro “por imperativo legal? Vaya, que si usted va al notario a comprar un apartamento “por imperativo conyugal” en Oropesa del Mar y dice que compra porque no tiene más remedio, porque el promotor le obliga; la primera obligación que tiene el fedatario público es la de preguntarle al interfecto que qué narices quiere decir con eso, que compra o no compra, porque la obligación de todo funcionario público es la de asegurarse de que ese consentimiento se preste libre y espontáneamente, y sin error, dolo, violencia o intimidación, porque de lo contrario quedaría anulado el contrato por existir un vicio del consentimiento (art. 1265 del Código civil). Habrá que resolver esas discrepancias previamente, pues no cabe prestar un consentimiento con reservas que no estén debidamente articuladas, en forma jurídica, mediante condiciones suspensivas o resolutorias, plazos, o estipulaciones accesorias.

¡Pero si es que en estos casos ni siquiera hay reserva mental, lo están diciendo claramente! La frasecilla no es otra cosa que una declaración de voluntad de cumplimiento y respeto de la Constitución, con el significado explícito de: digo estas palabras porque decirlas es necesario para sentarme en el Congreso, pero ello no quiere decir que yo realmente respete y vaya a cumplir la Constitución.

Otros eurodiputados son algo más listos, como el ciudadano, y eurodiputado de Podemos, Pablo Iglesias, que ha prometido“ acatar ésta Constitución hasta que los ciudadanos de mi país la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales”.

Una promesa que ha explicado después al afirmar que ha considerado una “excelente oportunidad” para recordar en este momento “la necesidad de abrir un proceso constituyente en un país en el que no se consulta a la gente sobre la forma de Estado”; “Es una forma de decir que los demócratasentendemos que la responsabilidad de Estado implica devolverle la palabra al pueblo”. Como da a entender repetidamente haciendo parecer que solo son democratas quiénes le votan a él.

Willy Meyer, el acomodado eurodiputado de IU, también ha escogido una fórmula que ya practicaban los terroristas de Herri Batasuna para acatar la Constitución: “como republicano prometo por imperativo legal”, ha dicho al igual que otros parlamentarios de los partidos de izquierdas dando su pincelada rebelde-aburguesada.

Jordi Sebastiá, de la coalición Primavera Europea ha prometido acatar la Carta Magna con el deseo de “modificarla al servicio de la ciudadanía”.

Josep Maria Terricabras, eurodiputado de ERC, ha recurrido al “imperativo legal” para acatar la Constitución, como han hecho también algunos diputados de partidos nacionalistas.

Miguel Arias Cañete y Esteban González Pons, han jurado la Constitución, y por parte del PSOE, siempre con ese tic de dar la nota, Ramón Jauregui ha prometido acatarla y la cabeza de lista Elena Valenciano que no apareció por el Congreso para recoger el acta de eurodiputada porque teneía una cita médica y “ya lo hará otro día”.

Javier Nart y Juan Carlos Girauta (C’s) han jurado acatar la Constitución, al igual que lo han hecho los eurodiputados de UPyD, Francisco Sosa Wagner y la número dos, Maite Pagazaurtundua.

Javier Nart ha manifestado su compromiso de “no ser un eurodiputado en una torre de marfil en Bruselas, y acudir, por lo menos una vez al mes al lugar de España, en el que sea solicitado, para oír, conocer, y escuchar” a la gente. De llegar a hacerlo sería un caso verdaderamente histórico.

Finalmente y ajustándonos exclusivamente a Derecho, puesto que el juramento es un acto jurídico que, cuando se conforma válidamente, despliega los efectos que le son inherentes -en este caso, la adquisición de la condición de Diputado, o Eurodiputado-, no obstante, los actos sin causa o con causa ilícita, tal como prescribe el artículo 1275 del Código Civil son nulos.

Y la causa es nula cuando se opone a las leyes o a la moral. El que jura por “imperativo legal” causaliza motivos ilícitos. No porque sea ilegal su aspiración de reformar el sistema normativo vigente, sino porque se aparta de la finalidad objetiva que da sentido al acto. Esto es, el compromiso personal que se le exige, aunque sea solamente en el plano simbólico. Y ese compromiso lo está traicionando.

En España las leyes no se conciben como un singular producto positivo, sino como la plasmación de los principios que inspiran el ordenamiento jurídico, que no son otros sino el de la asunción sin reservas de la Constitución española. Por lo tanto, el juramento con reservas o por imperativo legal son nulos.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s