¿Tiene Podemos un psicópata al frente? Pablo Iglesias añora la guillotina.


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El iluminado mesías de Podemos que vincula la guillotina a la democracia, dice:

“cuántos horrores nos habríamos evitado los españoles de haber contado a tiempo con los instrumentos de la justicia democrática”.

Pablo Iglesias entiende por justicia democrática el cortar cabezas, y vincula la guillotina a la democracia. Y lo cuenta tan ricamente desde el canal HISPAN TV, vínculado al gobierno de un país nada democrático: Irán.

 

La dictadura jacobina perpetró más de 40.000 ejecuciones en 11 meses

Con la actitud propia de un absoluto ignorante o de un grandísimo cínico, este tipo llama“justicia democrática”a las ejecuciones en masa cometidas durante ese período de la Revolución Francesa conocida como Reinado del Terror (1793-1794) –http://es.wikipedia.org/wiki/El_Terror, sin duda el primer régimen totalitario de la historia, en el cual los jacobinos no sólo asesinaron a Luis XVI y a otros nobles del Antiguo Régimen, como erróneamente se piensa. En los 11 meses que duró esa dictadura jacobina fueron asesinadas mediante la guillotina sólo en París 2.639 personas, según un estudio de la Doctora Marisa Linton, de la Kingston University. Las víctimas incluían a enemigos políticos de los jacobinos, a los propios jacobinos moderados, a los críticos con Robespierre y a sacerdotes y fieles católicos. Durante ese corto periodo fueron dictadas en toda Francia 16.594 condenas a muerte, una cifra que excede con mucho al total de personas ejecutadas por la Inquisición española a lo largo de tres siglos. Esa cifra se eleva a más de 40.000 asesinados si contamos a las personas ejecutadas sin juicio alguno. Bastaba cualquier acusación sin pruebas o siquiera una sospecha para que en nombre de la libertad, te diesen muerte los verdugos a los que ensalza Pablo Iglesias, que en el vídeo no disimula su admiración por el dictador Robespierre, al que califica de “gran revolucionario”.

A esa masiva ola de asesinatos hay que añadir la más brutal persecución anticristiana después del Imperio Romano, persecución que incluyó la prohibición del culto católico, la ilegalización de todas las congregaciones religiosas -que socorrían a tantos pobres, enfermos y hambrientos-, la usurpación de los templos a manos del Estado y la instauración de un culto obligatorio a la Diosa Razón. En materia de derechos humanos, los atropellos de la Revolución Francesa y en especial del Terror jacobino sólo son equiparables con los crímenes cometidos por el comunismo y el nazismo a lo largo del siglo XX. El dictador Robespierre mandó arrestar a toda la oposición girondina, suprimió las libertades de prensa, de reunión, de expresión y de religión y suspendió toda las garantías procesales. Esto es lo que sin duda le ha granjeado las simpatías de los marxistas ya desde los tiempos de Lenin, dictador comunista al que su secuaz León Trotsky calificó de “Robespierre moscovita”, con la diferencia, claro, de que Lenin no murió como Robespierre, cuya cabeza acabó probando la guillotina que tanto defendió

Teniendo en cuenta lo anterior, no extraña comprobar que dos semanas antes de publicar ese vídeo, Pablo Iglesias escribía lo siguiente desde las páginas del diario ultraizquierdista Público:

“Decía Robespierre que no hay que probar que el Rey haya cometido ningún delito; su mera existencia es en sí misma un crimen. Si algo está demostrando la llamada crisis financiera internacional es que lo que valía para el Rey en los tiempos de la Revolución francesa, vale hoy para el capitalismo.”

¿Qué pasaría si alguien dijese algo así contra el poder establecido en un régimen como el que él preconiza? Recordemos que por el mero hecho de hacer apología de la monarquía, en la Segunda República podías acabar en la cárcel en virtud de la Ley de Defensa de la República. ¿A cuento de qué le tenemos que soportar a ese fanático no ya la apología de la República, que es algo legítimo, sino la apología de ese instrumento de terror que era la guillotina?

 

Pablo Iglesias pide “castigar a los opresores” y después apoya a la dictadura cubana

Lo más paradójico del vídeo es escuchar a Pablo Iglesias citando estas palabras de su admirado Robespierre: “castigar a los opresores es clemencia, perdonarlos es barbarie”. En España, por muchos defectos que tengamos, lo que tenemos es una monarquía parlamentaria: una democracia.

Sin embargo, la Cuba que tanto admira el líder de Podemos es una dictadura pura y dura, igual que lo era el Terror jacobino cuyos métodos de ejecución pide recuperar en pleno siglo XXI. Pero para colmo de burla a los españoles, este tipo adjetiva como “democrático” su afán por instaurar una tiranía brutal. Totalitarios como él, que sueltan en público declaraciones propias de un psicópata, deberían estar vetados a la hora de convocar elecciones, aunque sólo fuese por un principio tan elemental como es que la democracia tiene derecho a defenderse de quienes la quieren reducir a escombros.

Pablo Iglesias debería tener muy presente que su referente Robespierre acabó ejecutado con el instrumento que añora este individuo, y sus adláteres de la izquierda callejera.

 

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