La verdad acerca de Pablo Iglesias y de Podemos


Sé que lo que estás a punto de leer es largo y habla mucho acerca de Venezuela. Pero ten paciencia: si lo lees al completo entenderás no solamente lo que está haciendo ahora mismo Podemos, sino que si ganan conocerás de antemano todo lo que va a pasar en España en los próximos diez o quince años.

Pablo-Iglesias--lider-de-Podemos

Mi amigo Dayron Padilla nació en La Habana bajo el régimen de Fidel Castro. Cuando tenía 15 años su familia arriesgó la vida para escapar a Venezuela. Lo lograron y se quedaron en Caracas.

Desde el primer mítin Dayron se obsesionó con Chávez. Quería hacer entender a todo el mundo que votar por Chávez era el error más grave que podían cometer en sus vidas. Algunos venezolanos sospechaban que Chávez estaba de alguna manera vinculado a Fidel Castro, para Dayron la relación estaba clara como el agua. Para él votar por Chávez era como auto-infligirse una dictadura.  Sus amigos, y en general la sociedad venezolana, no creía que Chávez estuviera asociado con Cuba o con el comunismo, en primer lugar porque Chávez lo negaba en televisión, se proclamaba un demócrata y un liberal, en segundo lugar porque Dayron era un tío peculiar con un acento cubano marcado y la gente creía que estaba medio loco.

Un día nos trajo el cuaderno de ejercicios que usaba en el colegio en Cuba y entre los ejercicios obligatorios había una “Oda al rifle” y un dibujo de la cara del Ché Guevara que había que colorear sin salirse de las líneas. También trajo una cartilla de racionamiento y nos sorprendimos mucho de las cantidades, por ejemplo, su familia tenía acceso a un sólo kilo de arroz al mes.

Pero las cosas que Dayron nos enseñó nunca surtieron el efecto que él esperaba. Él las traía para enseñarnos lo que ocurría en Cuba y lo que podía pasar en Venezuela si Chavez ganaba las elecciones. La gente en cambio veía sus cosas como quien observa un artefacto extraterrestre. Sentían un interés mórbido por las experiencias que Dayron tuvo en Cuba, pero no creían que algo así iba a tocarles a ellos. Una frase muy común en esas discusiones era “Ay Dayron, no seas exagerado, Venezuela no es Cuba”. La gente estaba convencida de que era imposible que en Venezuela ocurrieran cosas como esas porque estaban demasiado lejos de nuestra realidad.

La campaña de Chávez era mucho más eficaz que las advertencias de Dayron. Chávez tenía un mensaje que reivindicaba todo lo que los venezonalos sentían. Su aspecto era el de un venezolano cualquiera. En lugar de hablar de productos internos brutos y curvas de crecimiento, Chávez le hablaba a la gente en un idioma que entendían. Les hablaba de su realidad cotidiana.

Chávez decía que los problemas de Venezuela, que la crisis económica que atravesaba el país era el producto directo de la corrupción de los partidos políticos, que durante cuarenta años se habían repartido el dinero y habían dejado al país en quiebra. Chávez decía que los partidos políticos no escuchaban al pueblo. Que eran un grupo político anclado en el poder y que si queríamos que Venezuela saliera del agujero había que cambiar las cosas. Que en definitiva, había que derrotar a “La Cúpula” que era la alianza entre los bancos, los empresarios, y sus lacayos del gobierno.

Chávez tenía razón. Todas sus críticas resonaban profundamente en el corazón de un pueblo que había sufrido reveses económicos y que había perdido la confianza en sus líderes. Jamás fui a un mítin de Chávez, pero recuerdo perfectamente lo que sentí al verlo en la televisión. La gente que lo rodeaba cantaba y bailaba.  Veían en él un salvador. Yo jamás había visto nada igual, y supe de inmediato que Chávez ganaría.

Veo a Pablo Iglesias en la televisión y reconozco en él la misma mano. No tiene el carisma ni genera el mismo entusiasmo, pero su campaña es tan parecida a la campaña electoral con la que ganó Chávez en 1998 que siento como si estuviera viendo un capítulo repetido, o el show de un ventrilocuo, como si en cualquier momento de detrás de la cabeza de Pablo Iglesias se va a asomar Hugo Chávez.

No me sorprendió, por lo tanto, enterarme de la relación que ha mantenido y que sigue mantienendo la dirigencia de Podemos con el gobierno chavista de Venezuela. Estuvieron estrechamente relacionados a Chávez, y lo siguen estando a su sucesor Nicolás Maduro. Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y Luis Alegre recibieron casi 4 millones de euros del gobierno venezolano a través de la fundación CEPS de la que todos forman parte. No es necesario contarlo al detalle, basta con leer el artículo en El País con fecha del 17 de junio: http://politica.elpais.com/politica/2014/06/17/actualidad/1403039351_862188.html

Hay que agregar que tanto Monedero como Iglesias residieron en Venezuela y fueron asesores del chavismo durante varios años. Monedero, a los 40 años, fue asesor directo de Chávez y vivió con él en el palacio presidencial entre 2005 y 2010. Por su parte Pablo Iglesias vivió en Venezuela en 2006 y 2007 y prestó servicios de asesoramiento a varias instituciones chavistas incluyendo el despacho presidencial, tenía 28 años. Lo que cabe preguntarse es qué tipo de asesoramiento político puede dar una persona de 28 años sin experiencia política a un gigante como Chávez, un dictador que se prolongó en el poder durante casi 15 años y que contaba con el aparato de inteligencia cubano y la participación de Fidel Castro en su estrategia de gobierno. La respuesta es simple: ninguno. Lo más probable es que el gobierno chavista no recibiera asesoramiento alguno, no lo necesitaban. Los que estaban recibiendo asesoramiento, entrenamiento, y financiación política eran los de Podemos.

EL ESCEPTICISMO

Cuando alguien habla de los nexos de Podemos con el chavismo la respuesta es escéptica. Cada vez que alguien traza la comparación lo que escucho es “España no es Venezuela” o alguna de sus variantes. Como por ejemplo: “España no es una república bananera, aquí no podrían implantar algo así porque España es un país serio” otro ejemplo: “En España esto no puede pasar porque España ante todo es Europa”.

En Venezuela ocurría lo mismo cuando los cubanos nos alertaban de lo que estaba por ocurrir. La gente no se lo creía. La respuesta era la misma: “Venezuela no es Cuba”. Las variantes eran diferentes, claro, en Venezuela decían: “Esto no es Cuba, en Venezuela tenemos el petróleo”, “Venezuela no es una isla como Cuba, jamás podrían cerrar las fronteras de Venezuela”, y también decían “Venezuela es un país que está en un lugar estratégico geopolíticamente hablando. Estados Unidos permite que Cuba sea comunista, pero jamás aceptará que Venezuela lo haga”.

Para implantar un régimen comunista en Venezuela Chávez tuvo que usar estrategias diferentes a las que usó Fidel, no fue un calco exacto el proceso. Quizás fue más difícil en algunos sentidos y más fácil en otros. Pero lo cierto es que al final dio igual que Venezuela tuviera petróleo, que no pudiera militarizar las fronteras, o que Estados Unidos se opusiera. Al final Chávez consiguió su objetivo y los venezolanos escépticos siguen sufriendo las consecuencias de sus malas decisiones 16 años después.

Con esto no quiero decir que no entienda de dónde surge el sentimiento de escepticismo. Es la contra-cara de la ilusión. Cuando un país está pasando por una situación difícil como la que vive actualmente España es fácil aferrarse a una idea bonita. Creer en una promesa que te sugiere que existe una solución para los problemas que estás atravesando y que es tan simple como votar a una persona determinada, funciona como un bálsamo que calma la ansiedad y te permite seguir adelante. Entonces cuando llega alguien y te plantea que quizás la promesa que te han hecho está vacía, te obliga a concluir una verdad que es bastante dura: los problemas de España no tienen una solución fácil y no se van a resolver a corto plazo. No existe una solución mágica para tus problemas.

Desde luego que el modelo que va a usar Pablo Iglesias en España tendrá diferencias con los de Venezuela porque necesita adaptarlo a las realidades españolas que son diferentes a las Venezolanas. Es posible que en algunos sentidos implantar el comunismo dictatorial en España sea más difícil, por ejemplo, España es parte de la Unión Europea que funcionará como una especie de dique de contención. En otros sentidos quizás será más fácil: España a diferencia de Venezuela cuenta con una tradición comunista fuerte y una izquierda sólida. Venezuela no tenía tradición comunista alguna y Chávez tuvo que hacer un trabajo ideológico mucho más fuerte del que tiene que realizar Pablo Iglesias.

Pero el hecho de que España y Venezuela son diferentes, como eran diferentes Venezuela y Cuba, no significa que no se pueda implantar el mismo modelo. La realidad es que las intenciones de Pablo Iglesias y de Podemos son justamente esas: implantar un comunismo dictatorial en España sobre la figura de Pablo Iglesias. Eso es lo que desean hacer, ese es el objetivo, y todos sus esfuerzos están destinados a trabajar por ello. Si lo consiguen o no es otro tema.

El escepticismo saludable es hacer lo contrario. Si Pablo te pide un euro para llevarte a la Luna  y Juan te dice que ir a la Luna es imposible y que Pablo lo que quiere es quitarte tu euro, el escepticismo saludable es dudar del que hace la promesa imposible, no del que te intenta hacer entrar en razón. Si Pablo Iglesias te está pidiendo tu voto a cambio de una serie de promesas que no puede cumplir, y alguien te dice que no suena creíble, lo sensato no es dudar del que te pone los pies en la tierra.

No todo el mundo apoya a Podemos por idealismo. Algunos lo hacen por rascar lo suyo: les parece atractivo el plan de la renta básica universal de Podemos, quieren beneficiarse directamente de las dádivas de un gobierno que promete regalarles algo a cambio de su voto. Es como el timo de la estampita.

Otros, quizás sean la mayoría, los apoyan por un tema práctico: se plantean si es sensato volver a votar por los mismos partidos políticos esperando un resultado diferente. Se plantean que si el PP y el PSOE tienen una tradición de corrupción y de desgobierno quizás la mejor idea sea apostar por una cara nueva. Puede ser que “Podemos” termine siendo más de lo mismo, un gobierno corrupto más, pero ¿qué tal si no lo son? Piensan que si queremos un país distinto hay que arriesgarse.

Estas son las diferentes motivaciones. Buscar ilusiones cuando la cosa está mal es un impulso natural, es casi un instinto. Por naturaleza la gente busca todas las evidencias que le confirmen su ilusión y les permita seguir creyendo en ellas. Por eso es tan fácil engañarlos, porque la mitad del trabajo lo hace la víctima. Por eso la gente es más susceptible a tragarse las manipulaciones políticas en épocas de crisis y por eso creen en justificaciones absurdas que no tienen pies ni cabeza.

Cuando a los portavoces de Podemos les preguntan acerca de su financiación suelen decir, con mucho orgullo, que ellos son el único partido que pone a disposición del público sus cuentas, que cualquiera puede mirarlas por internet, famosamente agregan que sus bolsillos son “de cristal”. Bien, Podemos se financia por medio de un supuesto crowdfunding, básicamente significa que son sus seguidores quienes corren con el gasto mediante donaciones por internet. Investigando para este artículo encontré las cuentas de Podemos y las revisé. Entre el chorro de datos que aparecen en las cuentas de podemos, difícilmente se puede sacar una conclusión válida porque cualquier persona puede estar detrás de las donaciones. Naturalmente que si el gobierno de Maduro está financiando a Podemos no lo hará bajo el nombre “despacho del dictador de Venezuela”. De hacerlo serán más listos que eso y utilizarán empresas ficticias y nombres de terceros. Pero ni siquiera hace falta porque los datos que aparecen allí no están a nombre de nadie. Para que se entienda: cuando ves entre los datos de las cuentas de Podemos en su página web una donación que pone “Donaciones Paypal” no sabes quién está realmente detrás de esa donación. Podría perfectamente ser la tesorería de Venezuela. Lo mismo ocurre cuando ves una donación de “Donaciones Transferencia”. Incluso es posible que estos datos no sean el cuadro completo, que tengan otras cuentas donde reciben cantidades grandes de dinero y que sean ellos mismos quienes se auto depositan dinero a través de Paypal para montar el parapeto en su página web. En fin, hay mil formas de ocultar donaciones de terceros e internet es la mejor. Yo no estoy afirmando que lo estén haciendo, lo que estoy diciendo es que la transparencia de Podemos es cero. Poner “paypal” en las donaciones es tan claro como poner “me lo encontré en el portal al salir de mi casa”.

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Este es simplemente UNO de argumentos falaces que usa Podemos para convencer a quienes desean ser convencidos. Incluso después de explicar el truco habrán escépticos que argumentarán, que aún si fuese cierto que el gobierno venezolano está financiando a Podemos eso no es prueba suficiente de que Podemos esté buscando implantar un modelo político como el chavista en España. Dirán que es posible que el gobierno venezolano los esté financiado simplemente porque ambos son de izquierda y ya. Pero todo el mundo sabe la verdad: cuando alguien pone el dinero suele esperar algo a cambio. La posibilidad de que Podemos esté trabajando no por el interés de los españoles, sino por el interés de una fuerza extranjera y en pro de su beneficio es real.

Merece la pena detenerse unos minutos y plantearse las evidencias de forma seria porque lo que estaría en juego es más que una simple candidatura, que un período presidencial de cuatro años. ¿Cabe la posibilidad de que además de financiar el CEPS el gobierno venezolano esté financiando también la campaña política de Podemos? ¿Es posible que el CEPS sea simplemente un tinglado, uno de varios, que utiliza el gobierno chavista para financiar a Podemos? Después de observar los estrechos vínculos entre ambos hay que concluir que es probable.

Para entender lo que está en juego con Podemos y su proyecto hay que mirar en dos direcciones. Hay que observar cuál es exactamente el modelo venezolano y a dónde ha ido a parar Venezuela bajo ese esquema. Por otro lado también conviene observar lo que ha ocurrido en los países en los que ha ganado un partido político cuyos integrantes han recibido dinero del chavismo o han estado vinculados al gobierno de Chávez. Hay varios ejemplos: Bolivia, Ecuador, y Argentina son los más notables.

Después de entender el riesgo hay que plantearse si merece la pena. Es decir, de cara a unas elecciones generales en 2016 y frente a la incertidumbre ¿merece tomar el riesgo de que Podemos implante un esquema similar al chavista en España?

El mejor escenario es el siguiente: si votamos a Podemos y resulta ser un gobierno democrático, obtendremos cuatro años de un gobierno social-demócrata similar a los gobiernos social-demócratas anteriores. Con suerte será un gobierno menos corrupto que el PSOE. Esa sería la ganancia. El riesgo, por otra parte, es lo que podría pasar bajo el peor escenario y es esto: si Podemos resulta ser una réplica del gobierno chavista y logran sus cometidos los españoles perderán todas y cada una de sus libertades que hoy dan por sentado, perderán la libertad de expresión, el derecho inquebrantable a la propiedad privada, España se sumirá en una crisis económica mil veces más profunda de la que atraviesa en este momento, habrá expropiaciones a todo nivel, el dinero de los impuestos de los españoles será utilizado para financiar campañas políticas en otros países, y la estructura democrática se habrá perdido. ¿Merece la pena tomar este riesgo?

La libertad es algo frágil. Conquistarla es un proceso largo y duro, pero perderla es muy fácil. La democracia en España es joven, y fue conquistada con dificultad. Una cosa que hay que comprender es que la democracia es un estado más ordenado que una dictadura, o una anarquía. Requiere de que una gran cantidad de factores y la voluntad de un gran número de personas confluyan en un mismo espacio. Por eso construirla es difícil pero romperla es sencillo. En ese sentido es como un vaso de vidrio. Crear el vaso de vidrio es difícil, romperlo es muy fácil. Los vasos de vidrio se rompen de forma muy simple, sólo hay que darles un golpe. Los vasos de vidrio se rompen de forma natural, las partes salen volando en todas direcciones y allí se quedan. Pero nadie nunca ha visto a los trozos de cristal roto volver a componerse espontáneamente y producir de nuevo en un vaso de cristal. Eso no ocurre porque la naturaleza no va del desorden al orden. España tiene poca experiencia democrática, y su frágil estructura difícilmente podrá soportar los golpes a los que podría someterla el gobierno de Podemos. Si el riesgo merece la pena es algo que cada español debe considerar.

Artículo de Yael Farache. Periodista Acapulco 70.

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2 comentarios en “La verdad acerca de Pablo Iglesias y de Podemos

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