La nueva relación de EE.UU. con Cuba, un pésimo mensaje con mal futuro.


El anuncio hecho por el presidente Obama el miércoles de dar legitimidad diplomática y acceso a dólares estadounidenses al régimen de Castro no solamente es malo para el oprimido pueblo cubano, o para los millones que viven en exilio y perdieron todo en las manos de la dictadura. La nueva política cubana de Obama es una victoria para los gobiernos opresivos de todo el mundo y tendrá consecuencias negativas reales para el pueblo estadounidense.

Desde que Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas en 1961, la familia Castro ha controlado el país y la economía con una mano de hierro que castiga a los cubanos que expresan su oposición y exigen un futuro mejor. Bajo los Castro, Cuba también ha sido una figura central en el terrorismo, el narcotráfico y todo tipo de miseria y caos en nuestro hemisferio.

Como resultado de ello, la política y ley de EE.UU. ha consistido en dejar bien sentado que el restablecimiento de relaciones diplomáticas y económicas con Cuba es posible, pero solo una vez que el gobierno cubano deje de encarcelar a opositores políticos, proteja la libertad de expresión, permita la formación de partidos políticos independientes y la participación de los mismos en elecciones libres y justas.

La oportunidad para que Cuba normalice sus relaciones con EE.UU. siempre ha estado disponible, pero al régimen de Castro jamás le ha interesado cambiar su rumbo. Ahora, gracias a las concesiones del presidente Obama, el régimen en Cuba no tendrá que cambiar.

El cambio de política está fundamentado en la ilusión —más bien, la mentira— de que un mayor comercio y acceso a dinero y bienes resultará en libertad política para la gente cubana. Cuba ya goza de acceso al comercio, dinero y bienes de otros países, y aun así el pueblo cubano no es libre. No son libres porque el régimen manipula y controla para su propio beneficio —al igual que cómo lo hace con todos los aspectos de la vida— todos el dinero que ingresa a la isla. Un mayor intercambio económico con EE.UU. implica que el control del poder del régimen se fortalecerá por décadas hacia el futuro, destrozando la esperanza de libertad y democracia del pueblo cubano.

Por supuesto, yo, como todos los estadounidenses, estoy muy contento por Alan Gross y su familia tras su liberación de su cautiverio de cinco años. Este ciudadano estadounidense fue rehén del régimen, y mediante su encarcelamiento el régimen cubano de nuevo demostró al mundo su naturaleza cruel.

Sin embargo, los cambios de política anunciados por el presidente Obama tendrán consecuencias de gran alcance para los estadounidenses. El presidente Obama dejo en claro que si uno toma un rehén estadounidense y está dispuesto a mantenerlo por suficiente tiempo, no solo podría lograr que sus propios prisioneros sean liberados de las cárceles de EE.UU. —como ocurrió con los tres espías cubanos— pero también podría obtener duraderas concesiones políticas de parte de EE.UU. Este precedente le pone un nuevo precio a la cabeza de todos los estadounidenses, y les da a los líderes deshonestos de todo el mundo una evidencia clara de la ingenuidad de este presidente y de su disposición a abandonar principios fundamentales en un intento desesperado por sacarle brillo a su legado. No hay duda de que el régimen en Teherán está observando esto de cerca, e intentará explotar la ingenuidad del presidente Obama a medida que los líderes iraníes buscan concesiones de EE.UU. en su lucha por establecerse como un poder nuclear.

Personas razonables pueden estar en desacuerdo con respecto a la eficacia de la política extranjera estadounidense hacia Cuba e incluso con respecto al embargo, pero ninguna persona seria puede argumentar que la forma en la que el presidente Obama realizó las concesiones de manera unilateral al régimen en La Habana fue aconsejable.

Por estos motivos y muchos más, en las semanas y meses futuros trabajaré con republicanos y demócratas que comparten mis preocupaciones y haré todo lo que esté en mi poder para prevenir que las peligrosas políticas de Obama se hagan realidad.

Aunque que mis lazos personales con Cuba y su gente son muy conocidos, esto no se trata solo de un asunto personal. La política extranjera estadounidense impacta todo aspecto de la vida estadounidense, y nuestra gente alcanzar todo su potencial si el mundo se vuelve más peligroso por qué EE.UU. se retira de su papel en el mundo. Además, la gente cubana tiene los mismos derechos que Dios confirió a todos los demás hombres, mujeres y niños que han vivido. Todos los oprimidos alrededor del mundo buscan que EE.UU. defienda sus derechos y alce su voz cuando tiranos como los Castro intentan aplastar su espíritu.

Al hacer concesiones a los opresores del régimen de Castro, este presidente y su gobierno han decepcionado al pueblo cubano, debilitado más la posición de EE.UU. en el mundo y puesto en peligro a los estadounidenses.

Originalmente publicado en Wall Street Journal por Marco Rubio, del Partido Republicano, y miembro del Senado estadounidense representando a Florida.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s