Carlos Herrera se mofa de Cebrián por reprochar al Rey que no criticara a su hermana La prensa analiza minuciosamente el mensaje del Rey, lo que dijo, lo que no dijo, lo que quiso decir pero no dijo, lo que debió haber dicho…


El Mundo dice que “Mas responde al Rey exigiendo que se ‘respete el derecho a decidir'”. Vamos, como un disco rayado. “PP, PSOE y UPyD aplauden el mensaje y su contundencia contra la corrupción”. Cree Casimiro García-Abadillo que “la mejor prueba de que Felipe VI acertó en su discurso” es que “la respuesta de Mas tuvo un perfil sorprendentemente bajo para lo que es habitual últimamente”. Le pillaría con el turrón en la boca. Recuerda el editorial que tras el último mensaje de don Juan Carlos, CiU respondió diciendo que iban a “segar las cadenas con la hoz”. A lo mejor se han cansado de decir sandeces. Casimiro también destaca la reacción de Podemos, “especialmente respetuosa”, mientras que desde el PP y el PSOE “se elogió al Monarca”, qué sorpresa. Victoria Prego cree que Mas no se entera de nada. “El discurso del Rey no le da el menor pie a Mas para felicitarse por el éxito de su estrategia independentista. Todo lo contrario, a lo que le ha llamado prudentemente es a no seguir provocando destrozos en el corazón de los españoles, catalanes incluidos”.

El País también da especial importancia a lo que piensa Podemos. “Los partidos, del PP a Podemos, comparten el diagnóstico del Rey”. A IU que le den. En el editorial parecen satisfechos, alabado sea Dios. “Felipe VI convenció en su primer discurso de Navidad como Rey”. “Sin florituras ni moralina, el monarca abordó los grandes problemas del país aportando un punto de vista certero y concreto. Llamó a las cosas por su nombre -con una excepción, el de la infanta Cristina- y concluyó con un mensaje de esperanza en el futuro de España”. Les emocionó mucho el “gran detalle de que extendiera la felicitación en las cuatro lenguas oficiales de España”. Pero eso sí, “unas palabras sobre el procesamiento de su hermana hubieran hecho su intervención mucho más convincente”. Podía haber aprendido de Rajoy y haber dicho ‘esa persona en la que ustedes están pensando’ o algo así. Y por cierto, por si los demás no lo habían notado, “Felipe recogió el deseo de muchos españoles de reformar las normas de convivencia que rigen nuestro país. O, dicho de otra manera, la posibilidad de iniciar un proceso constituyente capaz de mejorar la constitución”. ¿Abogó el Rey por el federalismo? Cachis, seguro que fue en el momento en el que me levanté para darle la vuelta al cordero.

ABC dice que “PP y PSOE aplauden el compromiso del Rey contra la corrupción”. “En su primer mensaje navideño, defendió la unidad de España y la Constitución”. Dice el editorial que “no hizo falta que hiciera menciones concretas” a su hermana. “Sus palabras contra la corrupción fueron suficientemente claras para todos aquellos que deban darse por aludidos, incluida su hermana, que pudo escuchar sólidos argumentos para entender que su responsabilidad es la de abandonar la línea sucesoria, como manifestación de respeto a la Corona y a España”. Y sobre Cataluña y España “dijo lo que es, realidades inseparables que no deben desperdiciar la oportunidad que les brinda la Constitución de 1978”. “Este primer mensaje de Navidad de don Felipe confirma la llegada de nuevos tiempos que, de forma visible, inauguró su padre, el rey Juan Carlos, con una abdicación generosa y patriótica (…) Los españoles tampoco piden algo extraordinario: solo representantes y gobernantes que muestren más empatía por sus problemas, que sean honrados y que cumplan con el trabajo que les corresponde”. La luna, Bieito, la luna. Carlos Herrera se cachondea de El País por esperar que Felipe VI pusiera verdes a su hermana y a Urdangarín en televisión. “El Rey fue debidamente enérgico; nadie ha puesto ninguna objeción en ello, pero sí ha servido para que los hijos de las hipérboles lamenten la ausencia de nombres propios, anuncios varios de guillotinas y decretos. Quien creyera que el Rey iba a nombrar a algún cuñado en un mensaje de Navidad tiene un problema: vive en los mundos de las fantasías animadas”.

“Debemos”, titula La Razón. A mí que me registren, eso es lo que pone en su portada. Explica que es que “Felipe VI se presentó como un Rey por la regeneración que puso deberes a todas las instituciones y a la sociedad”. Pues menudo borde. Teniendo la suya como la tiene no está para dar lecciones. Un editorial infumable dice que el mensaje fue “diáfano y directo de quien se ha propuesto ser ejemplo de integridad, honestidad y transparencia”. “Desde la exigencia, Felipe VI nos recordó que por encima de las dificultades está la fortaleza de la Nación”. Algo más tragable es el artículo firmado de Francisco Marhuenda. “El primer mensaje de Navidad de Felipe VI no defraudó. Trató con exquisita claridad y contundencia los temas que preocupan a los españoles”. Nos explica largo y tendido en varios párrafos que España es una monarquía constitucional y que al Rey no se le elige en las urnas y, por lo tanto, no puede pertenecer a ningún partido. Una vez ha conseguido meternos eso en la mollera dice que don Felipe “ha demostrado que es el rey que necesita España en esta nueva etapa de reformas”.

La Vanguardia dice que “el rey pide el reencuentro emocional con Catalunya”. Está encantado el conde de Godó con el “lenguaje claro, sincero y muy constructivo” del Rey. “Enfocó de manera muy directa los principales problemas del país, los detalló y se refirió a cada uno de ellos sin rodeos y sin eufemismos. Un discurso nítido en un momento en el que la sociedad demanda claridad a los responsables públicos. Un buen discurso”. El momento que más les gustó fue cuando se refirió a Cataluña. “El Rey puso énfasis en la dimensión emocional del problema (…) Los ‘afectos mutuos’, he ahí una interesante apelación. Desde luego en Cataluyna hay que tomar nota. Pero también habrán de tomar nota todos aquellos personajes políticos y mediáticos de la noria española que estos últimos años han creído que podían sacar fácil provecho de la dialéctica de la tensión. A esos sectores, el Rey, educadamente, les dice basta”. Madre mía, ¿esa bronca le echó a tu columnista Pilar Rahola? Otra cosa que me perdí por atender al dichoso asado.

Originalmente publicado en Libertad Digital.

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