Racionamiento, esperas y escasez, consecuencia de la ineficiencia o método de control de masas.


“La cola es una importante característica de la escasez”, según el economista Ángel Alayón, añadiendo que “Cuando la demanda es mayor que la oferta se necesita de métodos de racionamiento como lo es la cola y la limitación a la cantidad de productos que puedes comprar”.

En la Venezuela de hoy, el número de rollos de papel higiénico o cajas de leche que uno puede comprar suele estar limitado para que se garantice el acceso a una mayor cantidad de personas, sin importar si ‘el cupo’ será suficiente para cubrir las necesidades de esa familia.

Muchas de las quejas de los venezolanos por las filas apuntan a que “nos estamos volviendo como Cuba”, puesto que los isleños -también acostumbrados a la escasez- llevan décadas esperando en hileras.
“Acá se hace cola para todo”, cuenta el periodista cubano Rafael Grillo. “Para pagar las facturas de la casa, para hacer los trámites burocráticos, para comprar la comida, para tomar un ómnibus, para entrar a un espectáculo”.

En los países gobernados por socialistas con economías centralizadas y planificadas, como la Unión Soviética o Yugoslavia, las filas por la escasez y el racionamiento fueron siempre una característica del día a día cotidiano de sus habitantes.

Sin embargo, muchos creen que la escasez en estos países no se explica por los problemas del modelo económico socialista, sino a causa de una ‘guerra económica’ dirigida por el capitalismo en contra de estas naciones. Para el gobierno bolivariano de Venezuela, de hecho, la escasez es producto del acaparamiento por parte de especuladores codiciosos o por el boicot de unos cuantos anti patriotas al servicio del imperialismo que quieren sabotear a Venezuela.

Ineficiencia

La fila, por supuesto, no es exclusiva de Venezuela. A lo largo y ancho de América Latina hay que hacer largas hileras; quizá no para comprar alimentos, pero sí en los aeropuertos, en las entidades del Estado y, claro, en las calles, porque el atasco es quizá la cola más común en la región.

En cualquier ciudad de Venezuela hoy en día es usual que haya colas en las puertas de los supermercados. “Una cola es una manifestación de que algo no está funcionando”, manifiesta el sociólogo David Smilde. “Sea por las carreteras, la escasez o la burocracia, la cola es un producto de la ineficiencia”.

Pero además de la ineficacia de las instituciones, explica Smilde, en Venezuela la renta petrolera y la inflación alargan las colas, porque el ahorro no es buen negocio.

Un lugar donde las filas se pueden explicar por la ineficiencia de las instituciones es Argentina, según el sociólogo Javier Auyero, quien tras un estudio etnográfico encontró que la espera en la cola es una forma de “enseñar a los pobres a ser pacientes del Estado”.

“La arbitrariedad y la incertidumbre de no saber cuándo vas a obtener lo que necesitas es la forma como la gente se relaciona con el Estado de una manera pasiva y paciente, porque si te alteras te sacan de la cola”, añade Javier Auyero. “En ese sentido”, explica el también profesor de la Universidad de Texas, “la cola se convierte en una forma de control social, sobre todo de los pobres, porque los ricos generalmente se las arreglan para no tener que hacer colas”. En general, los pobres tienen que hacer más filas que los ricos, sea porque se puede pagar a alguien para que la haga o porque se pueden comprar los productos escasos a los vendedores ambulantes -conocidos como “buhoneros”-, que los venden a un precio hasta 10 veces más altos que el oficial.

Cultura

Quizá las filas más largas que se han visto en Venezuela en los últimos años se dieron en noviembre pasado, cuando el gobierno ordenó bajar los precios de electrodomésticos en una política de “precios justos”.

Cuando ve una cola, el venezolano corre a hacerla, porque “algo de bueno deben estar vendiendo”.

El presidente Maduro instó a la gente a no caer en la “ansiedad consumista”, una recomendación que el chavismo ha hecho más de una vez. En esa línea, algunos consideran que más allá de la coyuntura económica, la aparente idiosincrasia consumista del venezolano explica la cantidad de colas que se ven en este país. “Hay una especie de histeria colectiva por la escasez”, sostiene el sociólogo Romain Migus. “Pero también hay un bagaje cultural detrás de la cola”.

“Además del consumismo, el venezolano tiene una concepción del tiempo que le permite tolerar la espera”, algo relacionado a la cultura asociada al caribeño, que se toma los problemas con humor.

Por eso Rafael Grillo dice, en tono jocoso, que “si mañana se acabaran los motivos para hacer cola en Cuba, habría una ola de suicidios por aburrimiento existencial”.

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2 comentarios en “Racionamiento, esperas y escasez, consecuencia de la ineficiencia o método de control de masas.

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