¿De verdad alguien se cree que el fascismo y el marxismo son diferentes?


Escuchamos hasta la saciedad, generalmente a quiénes más deberían estar callados, etiquetar al adversario con el calificativo de “fascista“. La cuestión es si quiėn utiliza la manida muletilla es si sabe de lo que habla. Creo que no.

La supervivencia del marxismo no se debe tanto a el empuje de tan nefasta doctrina como a la permisividad del mundo liberal, que demuestra una debilidad endémica a la hora de producir ideología bien enraizada. El fascismo histórico, y parte del pasado, no es tan diferente del concepto marxista de la organización de un estado. Con la diferencia de que aquél esta muerto y enterrado, y el marxismo sigue vivo, coleando y causando sufrimiento a millones de seres humanos.

Es la intención de este breve ensayo definir con precisión al fascismo, y a buen seguro que el lector irá estableciendo el paralelismo con la ideología marxista-comunista pasada, y presente en nuestros días..

imageEl fascismo fue un movimiento político y social que nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, que surgió como una tercera vía ante las democracias liberales (como la estadounidense) y el marxismo (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

El estado fascista fue un estado totalitario. El gobierno y la burocracia estatal trataron de intervenir en todos los ámbitos de la vida, coartando la libertad de los individuos. El estado trató de controlar la educación, la juventud, la cultura, la vida laboral y empresarial, la producción industrial y agraria, el mundo femenino, los medios de comunicación, el deporte,… El partido oficial era la única organización política permitida. El partido fascista fiscalizaba y regulaba la acción del estado con el cual llegó a confundirse.

A diferencia del estado liberal, sustentado en la libertad individual, en el fascismo las personas se subordinaban plenamente al estado. Un estado que se fundamentaba en la fuerza, el liderazgo y la jerarquía, ejerciendo un absoluto control de la sociedad. Para los ideólogos fascistas el liberalismo era una ideología débil, incapaz de frenar al auge del comunismo e ineficaz para mantener el rumbo de una economía sometida a una profunda crisis en el período de entreguerras.

La democracia y el sufragio universal fueron considerados métodos artificiales e inútiles que intentaban igualar la natural desigualdad entre los hombres. La libertad, encarnada en los derechos de expresión, asociación o reunión fue contemplada con absoluto desdén por una ideología fascista que defendía los conceptos de jerarquía, disciplina y obediencia.

Los partidos políticos eran elementos que llevaban al desorden y a la desmembración social y por consecuencia, en aquellos países donde el fascismo alcanzó el poder, fueron ilegalizados y perseguidos. El estado fascista se basó en un único partido bajo el liderazgo del jefe o caudillo.

El fascismo tuvo en su origen un carácter anticapitalista, y el nacional-socialismo es una reminiscenciade esos inicios. Sin embargo, especialmente en el caso alemán, el capitalismo se identificó con los financieros y banqueros judíos, calificados como elementos degenerados de la burguesía. La propaganda fascista trató de distinguir entre la figura del gran capitalista, sinónimo de usurero corrupto, y la del empresario, honrado, laborioso y solidario con la comunidad.

imageEl anticapitalismo fascista tuvo su mayor expresión en la organización corporativa del mundo del trabajo.

Empresarios y trabajadores fueron obligados a pertenecer a sindicatos obligatorios, controlados por el partido único. Los trabajadores, que perdieron sus sindicatos libres, fueron los grandes perjudicados de esta reorganización del mundo laboral. Sin embargo, a pesar de la palabrería propagandística, Hitler, Mussolini y otros dictadores fascistas recibieron el apoyo del gran capital en su ascenso al poder. Y una vez alcanzado éste, la alianza con los grandes empresarios se estrechó aún más, hasta constituirse en la columna sobre la que se vertebró la economía.

Antimarxismo

La lucha de clases, elemento clave en la visión marxista de la sociedad, chocaba frontalmente con la ideología unificadora, nacionalista y totalitaria del fascismo. Los grupos paramilitares fascistas, los “squadristi” o “camisas negras” italianos, los SA o “camisas pardas” alemanes, hostigaron desde un principio a las organizaciones socialistas, comunistas y anarquistas. Los sindicatos y partidos de izquierda fueron inmediatamente ilegalizados y perseguidos al acceder al poder los fascistas y nacional-socialistas.

La furibunda actitud fascista contra las organizaciones obreras le granjeó a Mussolini y Hitler la simpatía de muchas clases medias que veían con pavor la posibilidad de una revolución comunista en sus países.

Autoritarismo y militarismo

imageEl fascismo concebía la sociedad como una organización militar. En ella cada individuo debía ocupar un lugar determinado y desarrollar una función específica. La jerarquía, el mando y la disciplina debían regir el funcionamiento social. No había lugar para discrepancias o disensiones.

Cualquier desobediencia se debía solucionar por métodos violentos. Crímenes contra la humanidad en Corea del Norte

Así, los partidos fascistas organizaron desde un principio grupos paramilitares uniformados, los SA nazis, los “camisas negras”, que desde un principio aplicaron la violencia terrorista a la actividad política.

Al llegar al poder el fascismo y el nacional-socialismo potenciaron el papel de las fuerzas armadas, esenciales para poner en práctica sus planes de expansión territorial. El espíritu militar impregnó completamente la sociedad: los grandiosos desfiles militares se hicieron cotidianos, los jóvenes fueron educados en los valores castrenses, los saludos y uniformes proliferaron…

En concordancia con la exaltación de lo militar, el fascismo promovió los “valores masculinos”. El papel de la mujer quedó relegado al rol tradicional de madre y esposa.

Nacionalismo exacerbado

Los fascismos organizaron su visión totalitaria en torno al concepto de nación. La unidad nacional en torno al estado, al partido único y al líder será la máxima aspiración de la ideología fascista. Este nacionalismo extremo tomó diferentes formas en los distintos países.

El nacionalismo de los partidos fascistas derivó inmediatamente en sueños expansionistas. Mussolini soñó con resucitar la antigua Roma y unificar el mediterráneo, “il mare nostro”, bajo la hegemonía italiana. Hitler imaginó, y esta ensoñación trajo consecuencias siniestras, con un nuevo III Reich, un nuevo tercer imperio alemán, bajo la dirección de la raza superior germana. Incluso Franco se permitió proclamar la vuelta al imperio, exaltando la España de los Reyes Católicos y los primeros monarcas Habsburgo.

Liderazgo de un jefe carismático

Los partidos y, posteriormente, los estados fascistas se organizaron en torno a la figura de un Duce o un Führer, con poderes absolutos sobre el partido, el estado y la sociedad. El eslogan italiano “Il Duce ha sempre ragione” (el Duce siempre tiene razón) explica por sí solo esa postura irracional de obediencia absoluta al líder.

El jefe estaba dotado de un especial carisma que hiciera que su personalidad sobresaliera sobre los demás mortales. Este carisma fue alimentado a través del culto a la personalidad. Un culto alimentado por una propaganda sistemática de exaltación del líder. En este sentido el fascismo se hermana perfectamente con el estalinismo.

Empleo de la propaganda y el terror

Los regímenes fascistas pusieron gran empeño en controlar los medios de comunicación, especialmente, la radio y la prensa. Tras abolir libertad de expresión y perseguir a cualquier medio que se atreviese a desafiar esta prohibición, los gobiernos fascistas utilizaron masivamente la propaganda para inculcar los valores de su ideología. La gran figura de la manipulación de la verdad y la propaganda, fue el ministro de propaganda Joseph Goebbels. A los que no se dejaban convencer por la manipulación informativa, el fascismo reservaba el empleo sistemático del terror, desde la amenaza hasta la reclusión en campos de concentración o sencillamente: el asesinato.

 

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2 comentarios en “¿De verdad alguien se cree que el fascismo y el marxismo son diferentes?

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