Los Santos inocentes: desde Herodes hasta nuestros días.


imageCada 28 de diciembre se conmemora en diversos lugares del mundo el Día de los Santos Inocentes, efeméride religiosa que recuerda la muerte de los primogénitos menores de dos años exterminados por el rey Herodes El Grande, con el fin de elimitar al niño Jesús en Belén. Aunque de acuerdo con el Evangelio de Mateo, la matanza debió haber sucedido después de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes El Grande, uno o dos días después del seis de enero.

En realidad la fecha no debería ser para andar haciendo bromas, sino para mostrar misericordia recordando el martirio de los primeros santos inocentes que con el devenir de los años se sigue practicando no ya contra menores de dos años, sino contra niños por nacer.

El Tribunal Constitucional acaba de dar el visto bueno el pasado 17 de diciembre una ley de la Comunidad valenciana aprobada en 2009, sobre protección de la maternidad reconociendo que en los procesos de admisión de alumnos de centros docentes no universitarios mantenidos con fondos públicos, los alumnos cuya madre se encuentre en estado de gestación obtendrán la puntuación que les correspondería como si ya hubiera nacido su nuevo hermano (o hermanos, en caso de gestación múltiple). Y esta es una prueba más del sinsentido respecto del criminal asunto del aborto dentro de esa espiral perversa de tratar de dar carta de naturaleza al horror en sí mismo mediante relativismo y falsas excusas para justificar un genocidio silencioso.

imageCon diversos objetivos no se para de hablar del Kz polaco de Auschwitz, en el que más de un millón de judíos, gitanos, polacos, prisioneros de guerra soviéticos y otros fueron asesinados. Pero poco se habla del más de un millón de niños a los que se ha impedido -y se sigue impidiendo a diario- nacer “legalmente”, como legalmente se exterminaron en los campos nazis a millones de seres humanos al amparo de leyes ilegítimas.

imageEl Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad pública en su web los datos escalofriantes de los abortos efectuados en los últimos diez años con una nada disimulada frialdad estadística que recuerda aquellos tiempos pasados sin que la población termine de reaccionar.

Los nazis se destacaron por mantener buenos registros contables, y aunque lograron destruir los archivos de algunos campos de concentración antes de que los Aliados los liberaran, quedaron otros muchos intactos que sirvieron para que los responsables rescondieran por ello. No sé si llegará el día en que los responsables de los criminales abortos tengan su propio Nuremberg y su propia horca, pero lo que es seguro es que cada niño muerto debe pesar mucho en sus conciencias. Y de esa mala conciencia los culpables no se van librar con facilidad.

28 de diciembre, fecha para meditar y fecha para lamentar. Incluida la posición de los partidos recién votados el pasado 20-D que seguirán mirando para otro lado mientras miles de inocentes seguirán siendo exterminados.

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