Cuando el negocio son los pañales para ancianos y no para bebés


La compañía Procter&Gamble lleva tiempo invirtiendo sus recursos en la creación de pañales para adultos y ancianos. El pañal como termómetro del envejecimiento. Menos niños, más ancianos y más musulmanes. En una generación Europa experimentará un cambio que le hará irreconocible.

Lo que hace unas décadas parecía casi imposible es ya una realidad. En la Unión Europea ya mueren más personas que nacen. En 2015 nacieron 5,1 millones de bebés mientras morían 5,2 millones. Mientras tanto, la población envejece rápidamente. España no escapa de estas cifras y el pasado año hubo 419.109 nacimientos por 422.276 fallecimientos. En una sola generación el envejecimiento y la llegada masiva de inmigrantes provocará lo que los expertos denominan la “tercera transición demográfica”.

La llegada de inmigrantes, la mayoría provenientes de África, Oriente Medio y Asia están sustituyendo a todos aquellos europeos que no han nacido y son los causantes de que a pesar de haber crecimiento negativo haya dos millones más de personas en el Continente. Pero los que llegan, vienen con una cultura distinta a la europea y lejos de producirse una asimilación se les anima a vivir igual que lo hacían en Siria, Pakistán o Libia, con todas las consecuencias que esto conlleva.El cambio cultural en Europa va unido a la falta de una generación que no llega. El Gatestone Institute cita al importante demógrafo David Coleman, que alerta en un estudio que la “tasa de natalidad suicida” de Europa junto con la oleada de inmigración que además tiene más hijos transformará el continente por completo.

Y es que además la escasa tasa de fecundidad europea va unida a la institucionalización del islam en Europa y a otro dato muy importante, la “reislamización” de los musulmanes que ya estaban en Europa y que tras dos o tres generaciones en el continente estaban empezando a secularizarse. Cabe destacar que los terroristas de París eran jóvenes que volvieron a la fe tras no haber pisado una mezquita en años.

Los países del Este de Europa están experimentando “la pérdida de población más grande en la historia moderna”

La situación es crítica y los políticos en general no parecen darse cuenta. Los países del Este de Europa están experimentando “la pérdida de población más grande en la historia moderna” debido a su herencia soviética que destruyó la familia y promovió el aborto a gran escala.

Pero la situación en la parte occidental no es mejor. Alemania, el país del que salió el “bienvenidos refugiados”, ya ha superado a Japón como país con la tasa de natalidad más baja del mundo. Países como Italia, Portugal o España le siguen de cerca pero ni siquiera los países nórdicos se libran de esta crisis.

La economía es un buen reflejo de lo que está ocurriendo y muestra claramente la transformación de un continente “geriátrico”. La agencia Bloomberg realizó un reportaje muy ilustrativo e informaba cómo la multinacional Procter&Gamble, fabricante de los pañales Pampers, ha dado un giro de 180% a su estrategia empresarial y está invirtiendo ahora sus recursos en la creación de pañales para adultos y personas mayores.

Otro ejemplo es el de la compañía Kimberly-Clark, fabricante de los pañales Huggies, que ha anunciado que se retirará de la mayor parte de Europa ante la falta de negocio. Y esto está sólo empezando.
  Lord Sacks: “El descenso de la natalidad podría significar el fin de Occidente”

Lord Sacks, rabino británico y uno de los más influyentes del mundo anglosajón, que ha asegurado que “el descenso de la natalidad podría significar el fin de Occidente”.

El ejemplo del declive de la antigua Grecia y Roma

En una entrevista para The Telegraph, Jonathan Sacks hacía un certero análisis de la situación actual, que además tiene precedentes en el pasado: “El historiador contemporáneo de la antigua Grecia y Roma vio que sus civilizaciones comenzaron su declive y caída, tanto la griega como la romana, por el descenso de la natalidad y porque nadie quería la responsabilidad de la crianza de los hijos”.

“Ellos estaban demasiado ocupados en disfrutar del presente como para hacer los sacrificios necesarios para construir el futuro”, afirma. ¿Les suena de algo esta situación?

La situación está así. Por un lado una Europa sin hijos y que se ha dejado llevar por la “corrección política” desterrando y ocultando sus raíces cristianas. Por otro lado, están las cada vez más numerosas comunidades musulmanas, que siguen sin integrarse y que además están imponiendo sus costumbres con la complacencia de autoridades y una parte importante de los europeos. Y encima ellos sí tienen hijos.

Y la famosa frase que espetó el socialista Alfonso Guerra durante la Transición española se puede adaptar al presente pues en la próxima generación a Europa “no la reconocerá ni la madre que la parió”.

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